Que esos rulos perfectos entren en el hogar de las musas con tanto agite, golpeando las puertas, cantando el Feliz cumpleaños como cantito de cancha. Y ese pulover mal tejido. Y los dedos cortados por el filo de una trincheta descuidada que quedó en el bolsillo de un pantalón. Y tu novia sin frizz. Y esa gomita que prende de tu pelo desde algún día cuando se enredó (y quedó ahí para siempre) Y las uñas no tan cortas, ni tan prolijas, ni tan perfectas.
Ya nada importa si me das ese abrazo de oso. Y me deseas que sea feliz como si me conocieras de toda la vida. Con esa nariz perfecta y esa sonrisa preciosa.
Ay... por muchas veces consecutivas: "S.F. te parto en mil". Y gracias por el abrazo. Cuando te ande sobrando otro, damelo...
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Soy tan buena, tan buena, que te voy a dejar elegir en cuantos pedacitos querés que te parta
jueves, 12 de junio de 2008
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