Uno de los objetos que más me dolió perder fue una agenda de ositos. Era un asco, pero te juro que todavía la sigo buscando y no se donde carajo debe estar, porque la tengo así como muy presente. La usé en primer año de la facultad. Era muy fea y muy incómoda. De un color aburrido y que no combinaba. Con dibujos de ositos muy pedorros.
Pero todavía lamento la pérdida por dos cosas que había ahí adentro:
- Una era una foto que estoy yo sola, una foto blanco y negro en papel mate. Divina, preciosa foto.
- Y también adentro de esa agenda estaba la definición más preciosa que hicieron de mí. Con una letra inentendible y cursiva, infantilmente adorable, y que ahora ya cambiaste, habías escrito "risueña y solidaria". En ese preciso instante me enamoré de vos. Tendrías 16 años, no más. Tan pequeño y ten preciso. "Risueña y solidaria". Gracias por los halagos. Tarde pero seguro.
viernes, 26 de octubre de 2007
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