- Uno que tiene 30 años, más no. Se peina con gomina (porque estoy casi segura que no le dice gel, le dice "gomina"). Usa pantalones de gimnasia con las tres rayitas blancas a los costados, bien altos. Las camisas adentro de esos pantalones, y prendidas hasta el último botón. Todos los días pasea su perro chiquito y gordo y blanco por la vereda, atado con una correa roja. Si no pasea el perro pasea a su madre que es también chiquita, gorda y blanca. Camina como un viejo, encorvado. Los domingos en vez del pantalón usa bombacha de gaucho. Seguramente entraría en el target que mi abuela llamaba "pollerudos".
- Mi vecino el riojano: Habla igual que M*nem, mamá dice que fue camionero alguna vez. El hermano vive al lado, y yo no los distingo cual es cual, pero no son mellizos.
- Mi vecina que vive en la parada del colectivo: Es rubia y bastante viejecita, pero simpática. Es obvio que adora el fucsia, porque se pinta siempre los ojos y los labios de ese color. Y siempre tiene polleras, pantalones y remeras de ese color.
- La vecina que se murió hace unos años era fantástica: Usaba vestidos hasta para salir a comprar tomates en la verdulería de enfrente. Y también tacos (como de 10 cm mínimo) Eso sí, si tenía que hacer más de una cuadra se pedía un remis que la venía a buscar.
- Mi vecina la que desvaría: Está recontra mil perdida. Una vez la encontré en la verdulería y tenía un repasador en el hombro, y había salido de pantuflas.
miércoles, 19 de marzo de 2008
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