Cada vez que el cuchillo anda cerca, la herida se vuelve a abrir de nuevo.
Sangra y llora.
Y no se cura.
Por lo menos por ahora, y por un largo tiempo más.
Sería algo así como esa canción que me hace llorar. Esa canción que me mata. Me desintegra.
Tarde. Pero sin daños a terceros sería hermoso y perfecto.
Lástima que los cuentos de hadas sean mentira.
Y si fuesen cierto es igual. Yo sería alguna hermanastra. O el ratón gordo, tímido y feo.
jueves, 27 de marzo de 2008
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario