Me da paja contarte todo. Si total ya sabés lo que pienso, lo que me parece bien, lo que me parece mal, lo que me duele, lo que me hace reír. Lo que me enoja terriblemente, lo que me lastima, lo que me hace felíz. Ya sabés todo eso que me hace elegir quererte como una reverenda pelotuda, como la reina de todas ellas. Quererte mucho, quererte bien, quererte al pedo, quererte hasta que duela todo. Llorar, contar, callar, caminar, saltar, comerme lágrimas, calmar angustias con bizcochitos de grasa comidos a escondidas, disfrutar tus comidas, comer muchas pastas, mucho fideo, mucho arroz. No cansarme nunca de elogiarte porque cocinás hermoso. Odiarte muchas veces, más por mí que por vos. Más por mí que por ella. Odiarme por boluda, por salame, por callada, por fea, por tonta, tener ganas de meterme adentro de un termo y no salir más. Tomarme un avión a Marte y volver otro día. Odiarme por tonta y levantar la cabeza (ver tu sonrisa) y decir "la puta que vale la pena estar viva". Y que me duela todo para que me entere que no soy de piedra, que a veces las cosas te pasan por arriba y es al pedo retorcerse. Que no hay mal que dure 100 años.
Odiarte para después caer en la cuenta que no lo hacés de malo, lo hacés sin darte cuenta. Querer creer eso para no odiarte, porque no puedo. Porque mil veces te lo dije. Porque es una cosa o la otra. Porque es la otra y no el odio.
Publicar esto para sacarlo afuera. No para que hagas algo. Solamente para que sepas lo que de todas formas ya sabías. Porque lo llevo escrito en la frente. Soy una pelotuda. Y seguir con la vida. Porque de eso se trata. Que cuando te pase por arriba no intentes retorcerte porque es al pedo. Ya va a pasar. Ya. Ya va. Aguantá un toque Angie...
jueves, 17 de enero de 2008
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario