miércoles, 28 de noviembre de 2007

Ojalá nunca te pase (a mí por lo menos nunca!)

"Informó que sufría taquicardia cada vez que lo veía, aunque fuera de lejos.
Declaró que se le secaban las glándulas salivales cuando el la miraba, aunque sea de refilón.
Admitió una hipersecreción de las glánulas sudoríparas cada vez que él le hablaba, aunque fuera para constestarle el saludo.
Reconoció que padecía graves desequilibrios en la presión sanguínea cuando él la rozaba, aunque fuera por error.
Confesó que por él padecía mareos, que se le nublaba la visión, que se le aflojaban las rodillas. Que en los días no podía parar de decir bobadas y en las noches no conseguía dormir. (*son las dos de la mañana ahora*)
-Fue hace mucho tiempo, doctor -dijo-. Yo nunca más sentí nada de eso.(*por suerte yo sí*)
El médico arqueó las cejas:
-¿Nunca más sintió nada de eso?
Y diagnosticó:
-Su caso es grave"

Eduardo Galeano "Bocas del tiempo"

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