En mi blog de cabecera leí hoy una frasecita que la venía pensando hace rato.
*Me gustaría fumar. Me gustaría que me guste fumar*.
Totalmente, adhiero totalmente. Obvio que no porque moriría de alergia y de mocos si algún día lo intentara. Y después andaría empastillada con loratadina y pseudoefedrina y muchos pañuelos y mocos y todo eso que es un embole.
Pero fuera de joda, hace unos días que me andan sobrando mas o menos 5 o 10 minutos entre que termino de hacer algo y empiezo a hacer otra cosa. Entonces me miro la mano izquierda y pienso que *qué linda quedaría con un puchito y con las uñas pintadas de rojo*.
Y hay veces que estoy nerviosa o histérica o incogible o desvelada o al pedo y digo *che que bien me vendría un puchito ahora*.
Esperando el colectivo que no llega. Bajando del otro colectivo. Caminando por la peatonal. Esperando para que toque la próxima banda. Sentada en el piso del gimnasio viendo a las bandas chicas. O sentada en las escaleras de la facultad. O tomando sol boca abajo. O mientras tomo una cerveza.
No se, pero es como que de repente me dan unas ganas locas. Unas locas ganas.
Es que si no voy a agarrar la heladera cualquier día de estos y a un kilo del alta voy a tirar todo a la mierda. Te lo digo porque me conozco.
Y las ganas locas empezaron el otro viernes, para ser más precisos. Cuando esa mujer loca pero adorable me contó que casi la internan porque el pucho le consumía la sangre, entonces le tenían que hacer una tranfusión y ella dijo que ni en pedo le ponían sangre de otro. *está re loca esa mujer*. Y yo le dije, pero no dejás de fumar! *ni loca*.
Y ese *ni loca* es como que me hizo pensar y meditar ¿que placeres ocultos oculta (valga la redundancia) el cigarrillo?
Freud decía que las personas que fumaban, o se ponían lapiceras en la boca, o masticaban chicles, en fin algo con la boca (comerse las uñas también vale) era porque no habían superado la etapa *bucal* que era una de las cuatro etapas de evolución de la sexualidad del niño.
Pero Freud (aparte de tener un apellido jodido) escribía después de aspirar cocaína así que no lo tomemos tan en serio.
jueves, 25 de octubre de 2007
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